SITUACIONES DE VULNERABILIDAD

Conversando recientemente con una extranjera, que ahora lleva unos doce años viviendo en España, me di cuenta de la vulnerabilidad de muchas mujeres al llegar a nuestro país, sin el conocimiento de los sistemas que operan en España, y, sobre todo sin dominar el idioma.

Esta mujer relató cómo, poco después de su llegada, descubrió que estaba embarazada. Acudió a su médico y comenzó el procedimiento de atención prenatal. A consecuencia de una ecografía que le practicaron, el médico anunció que el feto presentaba una clase de anormalidad y que lo más aconsejable era abortarlo. La mujer no entendía el vocabulario que el médico empleaba y éste no tomó el tiempo para explicarle tranquilamente en términos más sencillos. La mujer se llevó la impresión de que tenía un ‘monstruo’ en la matriz y, aunque por sus creencias y su conciencia no hubiera contemplado nunca un aborto, se vio en un callejón sin salida. En un estado de pánico llamó a su marido. La tranquilizó y le dijo que no tomara ninguna decisión precipitada hasta que tuvieran la oportunidad de hablar juntos cara a cara. Otros miembros de su familia – su madre y su hermana – también la aconsejaron lo mismo. Finalmente, apoyada por su marido, pero aún sin entender cuál era la ‘anormalidad’ que tenía su bebé, decidió seguir adelante con el embarazo, fuera cuál fuera la naturaleza del problema. Lo triste es que no pasó los demás meses del embarazo con tranquilidad, sino con temerosa de cómo iba a nacer el bebé.

El relato tiene un final muy feliz, porque el niño nació sano y salvo – sin ninguna anormalidad -, y tiene un lugar especial en el corazón de su madre.

Si es tu caso que no dominas muy bien el español y necesitas que alguien te acompañe a las pruebas y consultas, pregúntanos aquí e intentaremos ponerte en contacto con una mujer para ayudarte. Por otro lado, si tú conoces a una mujer recién llegada a este país y embarazada, piensa en cómo podrías ayudarla.

  • Más adelante esta mujer supo que la anormalidad de la que habló en médico era el Síndrome de Down.

Joanne

Era una joven estadounidense de 23 años, estaba estudiando en la universidad donde conoció a otro joven estudiante. Se enamoraron y comenzaron una relación sentimental. Al cabo del tiempo Joanne se quedó embarazada.

Ella se lo dijo a sus padres y estos le dijeron que no aprobaban esa relación, que no podía casarse, y que su embarazo era un descrédito para la familia.

Por lo que ella decidió salir de su casa para tener el niño y darlo en adopción.

Joanne tenía muy claro que quienes le adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que al nacer fuese adoptado por un abogado y su mujer.

Solo, que cuando nació el niño decidieron en el último momento, que lo que de verdad querían era una niña.

Así que la agencia de adopción llamó a medianoche a la siguiente pareja que estaba en la lista, Clara y Paul Jobs, preguntando:

“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?”

“Por supuesto”, dijeron ellos.

Así fue como Steve llegó a sus vidas. Ellos no sabían que con el tiempo él iba a ser el mundialmente conocido Steve Jobs creador de Apple.

Jobs

Posteriormente Steve buscó a su madre biológica, Joanne, para saber cómo estaba y para darle las gracias por no haberle abortado. Y cuando ésta enfermó le pago una residencia para que estuviera cuidada y no la faltara nada, demostrando así su agradecimiento hacia ella.

La vida que ya vino

Hemos intentado publicar este vídeo en Facebook, pero parece que tiene demasiada sangre, aunque a nuestro parecer no es nada feo. Es natural, con la sangre en su sitio. Nos ha gustado este foto-reportaje del desarrollo del bebé en el útero y nos ayuda a apreciar que estamos hablando de una maravilla de la mano creativa de Dios.

La canción que acompaña el vídeo se basa en la Biblia y nos acuerda que Dios mismo se entregó a la muerte para que no tengamos que morir por nuestros pecados. Jesús tuvo que pasar por un ‘final’ sangriento, solo que en su caso fue una puerta a una nueva esperanza. En él Dios nos ofrece la oportunidad de perdón y un nuevo comienzo.

¡Te amó a ti!

No importa qué ha sido tu pasado, aunque siempre vivamos con las consecuencias de nuestros errores y decisiones equivocadas, hay esperanza y futuro en el perdón de un Dios que volvió de la muerte para ofrecer nueva vida. No dudes en ponerte en contacto con nosotros para hablar de tu situación actual o de algo pasado.

Hay esperanza y futuro.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. El que cree en Él no es condenado;”  El Evangelio según San Juan, capítulo 3, versos 16 a 18.

El aborto y los hombres

Se suele hablar de la crisis de embarazo como si fuera cosa solo de mujeres. No obstante…

Es evidente que no hay embarazo sin la intervención de un hombre, aunque sea -en algún caso excepcional- por donación de esperma. Por lo tanto, donde hay una mujer que ha concebido, también hay, o ha habido, un hombre. Normalmente en una pareja el hombre se entera del embarazo y por lo tanto, quiera o no, se le llega la conciencia de que ha llegado a ser padre. De igual manera que una mujer no deja de haber sido madre, aunque por pocas semanas, el padre tendrá siempre esta conciencia, aunque de otra manera al no haber llevado la criatura.

Hay toda clase de reacciones a la noticia de un embarazo no esperado. Algunos hombres pueden ser el tipo duro que solo le interesa su placer personal, y animan a la mujer a abortar, a deshacerse de la inconveniencia. Pero muchos se enternecen con la noticia del embarazo y un instinto paterno se les despierta. De todas formas, los pocos estudios profesionales que se han hecho demuestran que el instinto dominante es el de proteger a su pareja, con lo cual muchos hombres reprimen sus propias emociones para dar apoyo a la pareja en cualquier decisión que tome, sea para seguir adelante o abortar.

Desgraciadamente un aborto no termina con la crisis para el hombre, como tampoco para la mujer. Frecuentemente la relación de pareja se rompe con la noticia o poco después.

Después de un aborto, se ha demostrado que los hombres sufren el duelo de forma diferente a las mujeres. Las mujeres tienden a sufrir fuertemente durante bastante tiempo, mientras que los hombres tienden a desviar su energía emocional hacia ser más activos o intentan reponer lo perdido de alguna manera.

Un hombre también suele intelectualizar su duelo, en lugar de permitir que sus emociones le impacten de lleno.  Los hombres pueden sentirse muy solos, malentendidos, sin apoyo, y sin que nadie se fije en ellos, mientras sientan una presión para ‘ser fuertes’, como hombres. Se desvían de distintas maneras, pero generalmente la distracción no consigue esconder el secreto. Suele ser necesario el apoyo emocional e incluso espiritual para que el hombre llegue a superar la crisis.

Si es tu caso que estás en una crisis actual, busca ayuda antes de que sea tarde. Si ya la has pasado, aunque hace mucho tiempo, todavía hay esperanza. No dudes en contactar con nosotros o con otro servicio de consejería de confianza.

No se ha podido decir todo en este breve blog. La Doctora Catherine T Coyle, una psicóloga y enfermera Católica de los EEUU, ha escrito un librito sobre este tema, que se puede bajar como PDF aquí:

http://www.kofc.org/es/resources/cis/cis334.pdf

Testimonio de un Doctor ex abortista.

Los profesionales que trabajan en las clínicas que hacen abortos también son afectados por la cruda realidad del aborto, y algunos de ellos dejan está práctica al no poder soportar por más tiempo la situación. Muchos de ellos pasan a ser activos defensores de la vida, este es el caso del Doctor Antonio ‘Anthony’ Levantino.

Dr Levantino

Dr Levantino Foto prolifeinfo.ie

El doctor Levantino comenzó a realizar abortos en 1977 en el estado de Nueva York, como parte de su formación en Obstetricia. En 1980, al acabar su especialidad, continuó practicándolos. Calcula que habrá realizado unos 1.200 abortos.

Sus palabras nos hacen ver claramente que el aborto también afecta a estos profesionales:

“Como médico sabes que son niños; que se trata de seres humanos con brazos, piernas, cabeza y que se mueven, son muy activos… Cada vez que escaneas hacia abajo en el útero de alguien lo reafirmas. ¡Porque ves los niños allí, corazones palpitantes, brazos alzándose! No hay mejor noticia para mí que mostrar un latido del corazón y decir: Su bebé está bien. Como ginecólogo lo haces continuamente… Y entonces, una hora más tarde, cambias tu ropa, entras en una sala de operaciones y haces un aborto. Si tienes algo de corazón, te afecta”.

Aquí hay un video en el que cuenta la experiencia personal por la que dejó por completo el lucrativo y turbio mundo del aborto.

 

Carol

Carol Everett es una norteamericana que en 1973, cuando se legalizó el aborto en Estados Unidos, estaba casada y tenía dos hijos. Se volvió a quedar embarazada por tercera vez y su esposo le dijo que no quería tener más hijos y que tenía que abortar.

A raíz de este aborto su vida se empezó a complicar, la relación con su marido se deterioró hasta el punto que tuvieron que separarse

El dolor que sentía le hizo volcarse en el trabajo y poco a poco fue entrando en el negocio del aborto hasta que llego a ser la directora de dos clínicas abortivas.

En una ocasión que necesitaba asesoramiento financiero contrató los servicios de un profesional, en seguida Carol notó que este hombre tenía algo diferente por lo que con curiosidad le preguntó: Carol

-¿Eres un predicador?

– Sí.

– ¿Entonces qué estás haciendo aquí?

– Dios me envió.

Él le dijo que estaba allí por un periodo de 30 días porque Dios le había hablado que tenía que ir allí porque había alguien que tenía que salir de allí.

Ella enseguida se defendió diciendo que también ella era cristiana y que hasta tenía una Biblia en su escritorio, que Dios la tenía allí ayudando a las mujeres, y que de todos modos Dios no habla con la gente.

Él le confrontó con la realidad y le preguntó que si quería hacer una oración. Ella aceptó y oro pidiendo perdón a Dios por sus pecados y reconociendo que el Señor Jesús había tenido que morir por ella en la cruz.

Cuándo volvió a la clínica para atender a las mujeres, para su sorpresa se encontró preguntándolas qué si de verdad querían abortar y ese mismo día salvo a tres bebés de la muerte.

Carol veía que debía de salir de allí, por lo que oró a Dios diciendo: Señor, si de verdad existes y no es aquí donde quieres que esté, sacúdeme con algo fuerte para que yo vea claramente que tengo que salir de aquí.

Y la respuesta vino pronto porque en menos de 27 días sus clínicas tuvieron que cerrar por unas malas prácticas que la prensa destapó.

A partir de entonces la vida de Carol cambió, pero aún había un obstáculo, porque aunque ella se sabía perdonada todavía arrastraba la culpa por los más de 35.000 abortos en los que había participado, así que se aferró a las promesas de la Biblia que dicen que Dios no solo perdona el pecado sino que también quita la culpa, hasta que en que en su alma hubo paz.

Ahora Carol ayuda a las mujeres desde su asociación The Heidi Group. (Heidi era nombre que ella habría puesto a la hijita que abortó). Y también da conferencias destapando el lucrativo y turbio negocio del aborto.

Me encanta esta historia porque en ella se ve el amor tan grande que el Señor Jesús tiene para con todos y que en Dios siempre hay una segunda oportunidad.

 

La sorpresa incómoda – y mi decisión

Escribo este testimonio con la motivación de que, igual que yo fui ayudada de una forma indirecta, otras personas también puedan serlo.

Soy una mujer de 30 años. Mi madre decidió tenerme a pesar de no tener el apoyo de mi padre, aunque ya tenía otro hijo y sus circunstancias familiares no eran las más favorables. He de decir que mi padre cuando tenía unos 4 años decidió conocerme y hoy en día tenemos una muy buena relación.

Debido a la situación de mis padres siempre tuve muy claro lo que quería en cuanto a una pareja, después de varios años de noviazgo y de haber esperado por el hombre que considero que era el que Dios tenía preparado para mí. Decidimos casarnos, como dos profesionales que pudimos llegar a ser, teníamos muchas expectativas de futuro. Mi padre siempre me decía que su deseo era que ejerciese mi carrera unos años antes de dedicarme a tener hijos. Los padres de mi esposo por su parte deseaban que su hijo tuviese un trabajo estable para poder formar una familia.

Cual fue nuestra sorpresa cuando después de tres meses casados y con muchos planes de futuro en el ámbito profesional, nos dimos cuenta de que seriamos padres.

Ninguno de los dos se sentía capaz de afrontar la paternidad en ese momento, por lo que lo primero que hicimos fue ir al médico para ver como podíamos hacer para abortar, tuvimos que estar varios días en un periodo de reflexión (Así nos lo propusieron en la seguridad social)

Durante ese tiempo poco a poco fui asimilando la realidad de lo que es una vida, pensé en la valentía de mi madre, y como había afrontado su situación. También recordé una charla que unos 3 años antes nos habían dado como jóvenes por parte del ministerio de SIFRA, en la que hablaban de las secuelas psicológicas que dejaba un aborto en la mujer y como afectaba también a la pareja. Recordé la historia de un matrimonio que siempre se preguntaban cómo sería su hijo si finalmente hubiesen decidido tenerlo. Solo me quedaba orar a Dios que nos cambiará la perspectiva y el corazón, En los días que nos quedaban de reflexión yo sabía que nuestro matrimonio se rompería si seguíamos adelante con esa decisión. Y así fue, un día mi esposo se puso frente a mí y mirándome a los ojos me dijo: Vamos a tenerlo, que alivio sentí en mi alma, porque para ese entonces yo también quería tenerlo.

He de decir que desde entonces ya no juzgo a una persona que pasa por un aborto. Siempre pienso que el aborto es algo que esta condicionado a la vulnerabilidad en la que nos encontramos en dicho momento, a que muchas veces buscamos el momento oportuno para cada decisión de nuestra vida. Todo esto añadido al estigma social y familiar, junto a la falta de información acerca del mismo. Ojalá toda mujer pueda tener la opción de decidir sin presión a cerca del fruto de su vientre. Nadie quiere defraudar a los suyos ni mucho menos traer una vida a este mundo a sufrir, pero Dios es fiel.

Kelly

Una mirada ilusionada

Fuimos a verla a su casa, me impresionó su juventud y su belleza serena.
Se había quedado embarazada de soltera y la pareja se había desatendido de todo, pero ella había decidido seguir adelante con su embarazo, y allí estaba ella con su hijita de unos pocos meses, una niña sana y vital de mirada alegre y muy espabilada.
La mamá nos empezó a contar ilusionada los progresos de su hijita y todos los adelantos que hacía día a día, y cómo con su sonrisa conquistaba a todos los que la rodeaban. Se la veía contenta y feliz con su hija y nos contagió esa alegría.

Nos comentó que toda esta experiencia del embarazo la había acercado a Dios, bajo cuyas alas había decidido refugiarse, y esto la proporcionaba calma ante su futuro y el de su hija.

Nos habló de sus planes de futuro, de cómo iba a buscar trabajo de lo que había estudiado, sabía que no iba ser fácil, porque el cuidado de la niña requiere tiempo, pero se la veía confiada e ilusionada.

Nada que ver con esa desilusión y esas miradas profundamente tristes de las jóvenes que han abortado cuando salen de los abortorios (las clínicas que hacen abortos). Estas jovencitas, a veces llevadas allí obligadas por sus padres para quitarse rápidamente el problema de encima, reflejan en su cara el dolor, el desgarro, en definitiva, reflejan muerte.

Pero la mirada de esta joven, que había optado por la vida, reflejaba ilusión, futuro, vida. Y confirma una vez más que la vida, aunque tenga sus dificultades, es más ligera que la muerte. La vida contagia vida y esta joven mamá y su niñita la transmitían.

Mi cambio de opinión

Crecí oyendo a mi padre decir que si alguna de mis hermanas salía embarazada las echaba de casa.

Esto escuchaba desde niña, mi padre se lo decía a mis hermanas que eran bastante mayores de edad que yo. Creo que esto era su única manera de cuidarlas de que no tuvieran un embarazo no deseado. Este mensaje también fue para mí al llegar a la juventud, y por este temor que me causó la posibilidad de quedarme embarazada, me propuse buscar una solución de antemano. Llegué a ser muy feminista y creía que un bebé trastocaría mi vida. Aunque muy dentro de mi corazón sabía que el aborto no solucionaría nada, me convencí leyendo artículos supuestamente médicos y científicos que aseguraban que un embrión no siente dolor… y si no le duele, no sufre, no siente nada… ¿Qué problema habría en eliminarlo? Además estaba todo este rollo de: éste es mi cuerpo, yo decido, al que también me aferré para callar mi conciencia.

Me había informado acerca del aborto sólo del lado que yo apoyaba, pero nunca de la otra parte que desde la medicina también testifica de las consecuencias psicológicas, (por ej. la depresión), las probabilidades de que un aborto termine en muerte de la madre o también que quedara estéril, etc..

He sido una persona que creía en un Dios creador de la vida, pero nunca había leído en la Biblia. Pero pasados los treinta años tuve un encuentro personal con Dios y le invité a ser mi Señor.Fue entonces cuando empecé a leer la Biblia y encontré versos que me hicieron entender más sobre el tema de la vida. Por ejemplo:

Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos” (1*).

He aquí, herencia del Señor son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.” (2*).

Entendí que la vida es obra de Dios, no tengo derecho a cortarla.

Entendí que los hijos no arruinarían mi vida, son dados por Dios y que son una bendición.

Ahora tengo un bebé y aunque sí es mucho trabajo, estoy encantada.

Helen Alvarez

Citas de la Biblia

(1.) Salmos 139:16

(2.) Salmos 127:3

Se puede leer la Biblia online y por el App: https://www.bible.com/es

¿CÓMO SE VALORA UNA VIDA?

Según la Unión Europea las frutas y las verduras que se venden han de ser de un tamaño y una forma ‘estándar’. Una manzana ‘Royal Gala’ debe tener unas características específicas y una fruta que no se conforma a estas características es desechada. Sin embargo, ¡una manzana malformada o imperfecta puede tener un sabor muy rico!

Manzanas

Hasta cierto punto esta noción de una fruta ‘perfecta’ o adecuada para la venta al público, se ha transferido a nuestra manera de contemplar a los seres humanos. Se piensa que para que merezca la pena tener vida, un bebé ha de nacer con una serie de características que llamamos ‘normales’.

Ciertamente todos los padres desean que sus hijos nazcan sin ninguna clase de tara. Pero, si se piensa que un bebé no va a nacer ‘perfecto’, ¿por eso no tiene valor? Recientemente conocí a un padre que me contó cómo sus tres hijas habían nacido prematuramente y los médicos tuvieron que luchar por sus vidas en esas primeras horas y semanas. Una de sus hijas tiene una parálisis cerebral como consecuencia. Pero tanto ella, como sus padres, afrontaron el reto y este verano, a sus 18 años, ha estado en un país de África ayudando a niños jóvenes que se enfrentan al mismo reto, pero contando con menos recursos.

En el caso de otra de las tres hijas, los médicos aconsejaron que su madre la abortara porque pensaban que nacería con una anormalidad. Los padres desestimaron esa opción y la dejaron vivir. En el mes de junio de este año, la niña se graduó de la Universidad de Oxford.

Cada vida tiene un valor único y precioso, como la rica manzana que no tiene la forma estipulada.